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“Abrázame en la luz” (Come see me in the good light)

  • Ale
  • 7 dic 2025
  • 3 Min. de lectura

Un documental que plasma la belleza que puede coexistir con todo lo horrible y lo incierto de una enfermedad, el cáncer. La belleza de la complicidad con la pareja, la luz en lo oscuro, en lo que quieres ocultar.

 

¿Perderé mi condición de ser amada si un día pierdo todo lo que hoy soy con una enfermedad así?

 

Constantemente recibimos el mensaje de que para ser amados, debemos ser siempre bellos, fáciles y simples - sin complicaciones. Este documental es un recordatorio que ser amados en la enfermedad, en lo oscuro, en lo complicado, en la incertidumbre del mañana, es uno de los regalos más valiosos que alguien puede recibir.  Es un recordatorio de las cosas que no vemos, por enfocar nuestra atención a lo intrascendental.


Las emociones detrás de lo desgarrador de no saber si llegarás a vivir un día, una semana o un mes más. La anticipación, el alivio y el desaliento al recibir resultados de exámenes médicos. Lo devastador que es aceptar que un tratamiento no surta efecto.


Sucumbir ante la célula que olvidó morir.


Aún así, el mensaje medular de este documental es un mensaje hermoso. Es difícil describir como te deja sintiendo. Al verlo escuché una frase de un poema de Andrea Gibson (la protagonista), que quizá describa como me siento: “Un globo en el que cabe la infinidad dentro”.


Sentirlo todo al mismo tiempo.

¿Qué hago con esto que siento?

¿Qué significa si le pierdo el miedo?

Si veo la salud que si tengo,

Si no pienso en la salud que he perdido

o que puedo perder…

Mis días de luz, sus días de luz.

Aquí están.

“Medir la vida en anchura y no en longitud”

concluyo.

 

Salado, luego ácido, luego dulce (Salt, then sour, then sweet), la canción tema del documental, inspirada en un poema de la protagonista, es una canción, que desmenuza y re-acomoda la percepción de la vida en un instante, con líneas que no pretenden elevar la belleza de lo ordinario con un lenguaje complicado, si no destacar que lo cotidiano, es un cielo en la tierra, que cada momento vivido, desearías vivirlo un millón veces más, sin saber si podrás. Y aún así, querer sentirlo todo. La luz, la sombra, la oscuridad. Lo dulce, lo ácido, lo salado.

 

“Dame los días de luz, pero quiero los de oscuridad también”. No pude evitar pensar en mi madre a lo largo del documental. ¿Será que así se sentía? ¿Por qué expresaba tan poco su sufrimiento? ¿Será que estas lecciones de Andrea en el documental, las tuvo ella?

 

Un día más

de luz en la oscuridad, de no saber,

si habrá otro más.

 

¿Será que puedo vivir así también

si habitara en mi una célula

que olvide morir?


Lo poético de encontrar luz en lo oscuro, en lo crudo del cuerpo y la enfermedad. La belleza de lo ordinario. Vivir la vida, sin esperar que llegue algo, que cambie algo.

 

¿Será que si podemos vivir cada día, cada momento, como si quizá fuera el último?



El documental lo puedes ver en Apple Tv+.

Les dejo el enlace de Youtube a la canción:

De los libros de Andrea Gibson, los tengo ya en mi “wish-list” (guiño a mi esposo).

Cuando los lea les recomiendo mi favorito.

Les dejo aquí, un poema de ella (en el idioma orginal),

 

 

 

 

 
 
 

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